Llueve hoy y me gusta. Gotas de ilusión cargadas de sonrisas resbalan por los cristales, mientras tú y yo bebemos café caliente y besos y nos tapamos con la manta de caricias y colores. Te voy a contar una historia:Había un charco delante de mi puerta. Un charco triste, oscuro y mojado, como son todos los charcos. Y me imaginé siendo charco, a tus pies.
Desolado, esperando que lo pises, o que lo seques. O más bien que te lo bebas. Pero que no lo ignores.
No lo había pensado pero... creo que ese charco eras tú. Harto y desecho, rendido al suelo.
Esperando mis pies. Tal vez yo también me convierta en un charco y me caiga dentro. Y me bebas.
P.D: Queso para un mamón
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